Al terminar el Diversificado, Mishel no tenía claro cuál sería el siguiente paso en su vida.
Antes de llegar a MangoChango Academy, ayudaba a su mamá con los quehaceres de la casa y atendía el pequeño negocio de sus padres. Gracias al apoyo de su mamá había logrado continuar estudiando los fines de semana hasta completar el Diversificado.
Como hija mayor, también era consciente del esfuerzo económico que sus padres realizaban y de que sus hermanos todavía tenían un largo camino por recorrer en sus estudios.
“Sentía que debía hacer una pausa para permitirles a ellos continuar y así también poder aliviar un poco la carga que mis padres tienen.”
La universidad parecía una posibilidad muy lejana y, además, todavía no sabía exactamente qué quería hacer. Lo único que tenía era cierta curiosidad por las computadoras y por la creación de sitios web.
Pensaba que su camino académico había llegado a su fin.
Hasta que conoció MangoChango Academy.
Un año que cambiaría su camino
Mishel formó parte de la cuarta generación de MangoChango Academy y la primera desarrollada en Tecpán.
Al comenzar pensaba que ya conocía un poco sobre desarrollo web porque había tenido contacto con HTML y CSS. Pronto descubrió que aquello era apenas el inicio.
Durante un año aprendió sobre desarrollo frontend, backend, bases de datos y otras herramientas necesarias para construir aplicaciones.
Pero aprender todo aquello en tan poco tiempo no fue sencillo.
“Muchas veces sentía que mis compañeros avanzaban más rápido y comprendían los temas con mayor facilidad, mientras que yo necesitaba repasar más para poder entenderlos.”
Hubo cansancio, estrés y momentos en los que llegó a preguntarse si realmente podría continuar. El apoyo de su familia, amigos, compañeros y de quienes la acompañaron durante su formación fue fundamental.
Mishel siguió esforzándose.
Y mientras avanzaba ocurrió algo todavía más importante que aprender a programar: descubrió lo que quería hacer con su futuro.
“Pasé de no saber qué quería para mi futuro, a tener claro que esto es lo que quiero para mi vida profesional.”
De estudiante a desarrolladora
Al terminar su formación, el acompañamiento no terminó.
MangoChango Academy continuó apoyándola durante el proceso de búsqueda de oportunidades laborales hasta que Mishel consiguió su primer empleo como desarrolladora junior.
Actualmente trabaja desde casa para Grupo Intelibis, iniciando una carrera profesional en el área que un año antes apenas comenzaba a descubrir.
Pero para ella conseguir ese empleo significa mucho más que comenzar a trabajar en tecnología.
También significa poder mejorar su situación económica y comenzar a cumplir una de las metas que tenía desde antes de entrar a la academia: apoyar a su familia.
Mishel lo resume así:
“MangoChango Academy le dio un giro a mi vida, enseñándome que soy capaz de lograr lo que me proponga y que puedo seguir creciendo mientras mantenga la determinación de hacerlo.”