Hace aproximadamente seis meses, Fhares comenzó una nueva etapa en su vida: consiguió su primer empleo formal en el área de programación y se incorporó a VANA.
Hoy trabaja desde casa, continúa desarrollándose profesionalmente y, gracias a su trabajo, puede apoyar económicamente a su familia y continuar pagando sus estudios universitarios.
Pero llegar hasta aquí comenzó con una oportunidad y muchos meses de aprendizaje.
Antes de MangoChango Academy
Fhares siempre tuvo interés por la programación, pero antes de ingresar a MangoChango Academy reconoce que sus conocimientos eran limitados y que no tenía claro qué camino debía seguir para convertir ese interés en una carrera profesional.
“Aunque tenía mucho interés en la programación, no tenía conocimientos sólidos ni una idea clara de cómo podía mejorar mi situación. Sentía que mis opciones eran pocas y que mi crecimiento profesional iba a ser muy complicado si no encontraba una guía adecuada.”
Ingresar a MangoChango Academy significó comenzar desde las bases, pero también enfrentarse a una dinámica de aprendizaje completamente diferente.
Aprender también significó adaptarse
El proceso no fue sencillo.
La formación requería estudiar y practicar durante jornadas completas, de lunes a viernes. Para Fhares, adaptarse a ese ritmo fue uno de sus primeros grandes retos.
“Adaptarme a estudiar tanto en la mañana como en la tarde de lunes a viernes fue complicado. Aprender a programar fue una gran experiencia; hubo momentos complicados, pero logré salir adelante.”
La disciplina, la práctica constante y el acompañamiento durante su formación fueron fundamentales para continuar avanzando.
Poco a poco, aquello que inicialmente era solamente un interés comenzó a convertirse en conocimientos y habilidades que podía aplicar para resolver problemas y desarrollar software.
De estudiante a desarrollador
Después de completar su proceso en MangoChango Academy llegó una oportunidad que marcaría un antes y un después.
Fhares consiguió su primer trabajo formal en programación en VANA.
“Anteriormente no me imaginaba que iba a lograrlo de una manera tan rápida y eficaz.”
Han pasado aproximadamente seis meses desde su contratación y actualmente Fhares trabaja desde casa, acumulando experiencia profesional y continuando su crecimiento dentro de la industria tecnológica.
Pero conseguir su primer empleo significó mucho más que comenzar a trabajar como desarrollador.
Una oportunidad que también impacta a su familia
Uno de los resultados más importantes de esta nueva etapa es lo que Fhares puede hacer ahora gracias a su trabajo.
“Esto me ha permitido apoyar de manera económica a mi familia y poder pagar mis estudios universitarios.”
Ese es quizá uno de los cambios más importantes detrás de su historia.
Aprender programación abrió la puerta a su primer empleo, pero esa oportunidad también le está permitiendo continuar estudiando, contribuir en su hogar y seguir construyendo su futuro.
Esto apenas comienza
Para Fhares, MangoChango Academy representó el punto de partida de una nueva etapa.
“MangoChango Academy fue una oportunidad que tuve, que transformó mi futuro y ahora puedo seguir creciendo y mejorar mi futuro.”
Su historia nos recuerda que detrás de cada estudiante hay metas que van mucho más allá de aprender a programar.
Hay familias, estudios, sueños y proyectos de vida.
Hace un tiempo, Fhares veía difícil encontrar un camino para crecer profesionalmente.
Hoy trabaja como desarrollador desde casa, apoya a su familia y continúa sus estudios universitarios.
Y esta no es la conclusión de su historia. Es apenas el comienzo.